En la prehistoria del correo electrónico encontrar la casilla llena era inevitable. Esto nos obligaba a hacer una limpieza todos los días para tenerla disponible. El espacio de almacenaje virtual todavía era un bien apreciado que se medía en modestos kilobytes. Aceptábamos las bandejas con límite de espacio para ser parte de la era cibernética. Cuando surgieron los servicios que prometían que jamás volveríamos a borrar un mensaje, creímos avistar el futuro. La tierra prometida resultó engañosa: hace un par de meses entré en pánico cuando mi bandeja de entrada había llegado al límite después de siete años de enviar y recibir mensajes virtuales. ¿Cómo podía tener archivados casi ocho gigabytes de información? Si imprimiera cada correo superaría la extensión de la Biblia. La electricidad que se necesita para guardar los datos de diez cuentas de correo atiborradas mantendría encendido un foco de 100 Watts desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy. Después de una simple búsqueda apareció la basura. Cada vez que enviamos un correo electrónico usamos electricidad. Y no sólo para tener encendida la computadora. En alguna parte del mundo, otro equipo descifra cada mensaje que enviamos por Internet, sin importar si hemos cambiado nuestro estado de Facebook o descargado una película en alta definición. En 2010 Google utilizó el 0.01% de la energía gastada en todo el planeta. Es como si sumáramos las facturas de electricidad de todos los hogares de Islandia por un año. Alardeamos de reciclar el plástico, clasificar nuestra basura y usar las dos caras del papel, pero acumulamos archivos y somos incapaces de borrarlos por el bien común.
Las cadenas de mensajes que enviamos parecen ser inofensivas pero en realidad contaminan. Sólo los expertos en almacenamiento digital saben que un envío de cinco megabytes (el promedio usual del tamaño de un mensaje en cadena) equivale a veinte veces la energía gastada para hervir agua en una tetera. Reenviar correos pesados es uno de los peores hábitos porque duplican la información que debe pasar por las vías de Internet y terminan por congestionar y demorar nuestras conexiones. Esta es una práctica que se ha extendido entre las señoras que conocieron la Internet sin la supervisión de sus hijos. Algunos sistemas de correo electrónico ya utilizan técnicas que disminuyen el tamaño de las réplicas, pero es más recomendable enviar el hipervínculo a la foto o video que queremos mostrar. Los álbumes en línea como Picasa o Flickr son la mejor alternativa porque los datos no viajan ni se multiplican, sólo se almacenan una vez.
Pero es falso que el spam y las presentaciones en PowerPoint con paisajes y gatitos sean la única basura electrónica. Nuestros archivos personales también lo son. Desconfiamos de nuestras memorias y también de nuestros equipos, y quizás por nuestro deseo de estar siempre en el recuerdo de los demás, el correo electrónico es el servicio de Internet más usado. Todas las cuentas de Facebook y Twitter sumadas no llegan ni a la tercera parte de las cuentas de correo electrónico en el mundo. El tráfico generado por Google, Yahoo y Bing representa apenas el uno por ciento de la actividad que generan los e-mails, que se podría representar como si cada ciudadano de Brasil enviara un correo cada día.
El cuadro más agudo de acumulación de basura digital lo presentan los llamados electronichoarderso cachivacheros electrónicos. Ellos atesoran sus pertenencias virtuales y no borran nada, nunca. Creen que por error podrían eliminar algo que necesitarán después y por ello almacenan miles de correos, incluso sin abrir.
“Tengo miles fotos grabadas en mi iPhone, que van desde vacaciones en Brasil hasta imágenes de mis credenciales de seguro, mis listas de quehaceres, o una foto de un postit con mis pendientes garabateados encima”, admite una blogger del New York Times que para limpiar su escritorio real atiborra su archivero virtual. Como el cajón parece ser infinito, no encuentran razón para descartar nada. Pero entre tanta basura, es difícil ubicar lo importante. Quizás por ellos Gmail habilitó hace unos meses una alternativa que identifica los correos prioritarios y señala cuáles debemos leer primero entre la maleza.
El cuadro más agudo de acumulación de basura digital lo presentan los llamados electronichoarderso cachivacheros electrónicos. Ellos atesoran sus pertenencias virtuales y no borran nada, nunca. Creen que por error podrían eliminar algo que necesitarán después y por ello almacenan miles de correos, incluso sin abrir.
“Tengo miles fotos grabadas en mi iPhone, que van desde vacaciones en Brasil hasta imágenes de mis credenciales de seguro, mis listas de quehaceres, o una foto de un postit con mis pendientes garabateados encima”, admite una blogger del New York Times que para limpiar su escritorio real atiborra su archivero virtual. Como el cajón parece ser infinito, no encuentran razón para descartar nada. Pero entre tanta basura, es difícil ubicar lo importante. Quizás por ellos Gmail habilitó hace unos meses una alternativa que identifica los correos prioritarios y señala cuáles debemos leer primero entre la maleza.
Para que podamos abrir nuestros archivos desde cualquier computadora, otra debe estar encendida siempre. En los inicios de la era de la informática, todos los programas estaban almacenados en computadoras del tamaño de una pared. Después, aprendimos a instalarlos a través de CDs en nuestras computadoras. Hoy podemos utilizarlos desde cualquier equipo a través de un nombre de usuario y contraseña. Esa es la computación “en la nube”. Es como si en todos los hoteles del mundo tuvieran disponible el mismo cuarto con nuestras sábanas, libros y muebles, y sólo fuera necesario registrarnos en la recepción para que nos den la llave. Es también más eficiente, como contratar el servicio eléctrico. Hace un siglo, muchas empresas - y algunos individuos- tenían sus propios generadores de energía diesel, pero con la llegada de las compañías eléctricas se dieron cuenta que era más eficiente que otra empresa se encargue del tema por ellas. En estos tiempos de almacenamiento en la nube, aplicaciones en línea y juegos en Facebook, cada click contamina. Por no tener límites en nuestro consumo virtual, hemos guardado miles de correos en alguna de las granjas de servidores del mundo, que crecen cada año quince porciento debido a la tendencia de tener todo “en la nube”. Pero prescindir de maletas en nuestros viajes digitales genera una huella en el planeta.
Lo que sí es cierto es que estas cifras no toman en cuenta la energía que la Internet nos ahorra. Ya no damos vueltas inútiles en el auto gracias a Google Maps. Ya no tenemos que viajar en avión para reunirnos con un cliente, sino que usamos Skype para conversar y vernos. Ya no tenemos que ir a la librería a comprar un libro hecho de papel, basta descargarlo a nuestro Kindle o iPad. Ver una película en Netflix o en YouTube es más verde que ir al cine. La energía que nos ahorramos es la principal respuesta de las empresas de informática ante las críticas ambientales. Además, la mayoría de estas empresas tienen emprendimientos en la nueva industria de moda: la de la energía limpia.
- Los geeks de Silicon Valley han fijado sus cuatro ojos en nuestra mayor amenaza.
- Sergey Brin, co-fundador de Google creó una empresa de celdas solares.
- Jeffrey Skoll, el primer presidente de eBay, fundó una fábrica de carros eléctricos.
- Bill Gates, el fundador de Microsoft, abrió una empresa de producción de etanol como energía alternativa.
Tal vez deberíamos vaciar por completo nuestro buzón de correo electrónico. Esto remediaría el gasto eléctrico de mantenerlo y serviría de prueba real para los ambientalistas que inundan las plazas reclamando leyes verdes, que conducen autos híbridos y que se preocupan por su huella ecológica. Después podemos pasar a eliminar nuestra cuenta de Facebook, y por último, dejar de usar Google. En ese momento quizás habremos causado un impacto real y decisivo en la larga lista de problemas ambientales del planeta. Pero eso no lo sabremos porque estaremos viviendo bajo una piedra.
Fuente: Etiqueta Verde
Del click al trash
Un lamento de Luis Wong

Nosotros las personas que hacemos uso delas famosas redes sociales como: facebook, twitter; han olvidado el acercamiento entre personas, porque es mas fácil encender un ordenador e ingresar a través de internet en busca de nuestros "amigos", ocasionando un gran consumo de energía, que para mi opinión es un gran gasto de energía eléctrica.
ResponderEliminartoda persona que vive en este planeta se beneficia de la gran tecnología que esta a sus pies pues es muy fácil acceder a ella pero a la vez muy difícil salir de ella pues primero comenzamos por crearnos cuentas en algunas paginas después queremos en otras hasta que al final estamos metidos dentro de ella, no nos damos cuenta que el planeta sufre por nuestro excesivo interés de usar diferentes redes sociales pero es tiempo de reivindicarnos de todo el daño que ocasionamos y brindarnos nosotros mismo otra oportunidad de poder ayudar a nuestro planeta que cada día se va acabando.
ResponderEliminarNo sabia que pasaba todo esto con solo guardar un email en mi bandeja, o con, aunque ya no lo hago enviar esas cadenas que segun ellas te van a cambiar la vida. Pero tambien el uso de las redes sociales es mucho mas necesario (obligacion) en este mundo "globalizado" que tenemos; porque ademas de estar asi mas conectados con el mundo nos ayudaria a encontrar mejores trabajos en cualquier parte del mundo, Son sentimientos encontrados los que tengo: uno, cerrar todo y ya no abrirlo nunca mas, o seguir buscando la "noticia del dia" en esta soledad cuadrada como es la computadora.
ResponderEliminarMuy interesante y gracias por la informacion
me parece muy buena la información porque, nos advierte acerca de las consecuencias que puede generar una cosa tan simple y cotidiana como reenviar un e-mail o cadenas, y a la vez resaltar que nos ofrece una buena solución como usar algunas páginas de almacenamiento compartido, donde podemos colgar información y compartirla con todo el mundo de una sola vez, en vez de enviarla por separado a distintas personas
ResponderEliminarSe nota que eres un niño culto, felicito a tus padres por el trabajo que hicieron contigo :)
EliminarQUE INTERESANTE ARTÍCULO. NO SABÍA QUE ESO SUCEDÍA, EN SERIO. COMO ES POSIBLE QUE TODO ESTE TIEMPO EL MUNDO NO SABÍA LO QUE PASABA TRAS ENVIAR MENSAJES O CON SIMPLEMENTE HACER CLICK. ES EL MEJOR ARTÍCULO QUE HE VISTO EN TODA MI PUTA VIDA !!!!
ResponderEliminarDeberías darme los créditos por ayudarte a encontrar tan excelente artículo.
ResponderEliminarSabemos que nuestro planeta esta gastando mucha energía y no sabe aprovecharla dejan artefactos prendidos sin saber que sigue consumiendo energía es algo que la gente no tiene conciencia van a esperar que sea demasiado tarde para ahí reaccionar y ya sea demasiado tarde no esperemos llegar a eso
ResponderEliminar¿Pero el comentario en el blog no genera también consumo de energía? Jajajaja, igual, buen aporte, es muy importante que procuremos orientar el uso de las herramientas informáticas de una manera sostenible, dándoles un uso adecuado y correcto a partir de los datos mostrados en este post.
ResponderEliminarYa tenía algo de conocimiento sobre el tema, pero con este post ahora sé lo que ocasionan los mensajes guardados y todo lo relacionado, es de importancia y tenemos que tomar conciencia que bueno que haya personas que se preocupen por la contaminación, muy buena información pero también tienes que tener en cuenta que la mayoría de las personas trabajan con este medio. Buen post gracias por publciarlo
ResponderEliminarNo tenía idea de esto. Ahora todo causa contaminación, pero existe posibles soluciones. De todas maneras, es interesante este artículo.
ResponderEliminarnuestro planeta esta gastando mucha energía y no sabe aprovecharla la gente no tiene conciencia van a esperar que sea demasiado tarde para ahí reaccionar y ya sea demasiado tarde no esperemos llegar a eso
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